'El fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes'


Mostrando entradas con la etiqueta villarreal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta villarreal. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de marzo de 2012

¿Acabará la maldición de Lotina en el Villarreal?

Por Marc Rodríguez Sedano (@Marcrs90)



Miguel Ángel Lotina entrenará al Villarreal hasta final de temporada. “Que hablen de mí, aunque sea mal”, debió pensar el técnico vizcaíno, después de la disparidad de opiniones que suscitaron los rumores que han acabado por confirmarse: Lotina, al mando del ‘submarino’.

Si ponerse a manejar una nave no es sencillo, aún es más costoso coger el timón cuando la situación es crítica y las alarmas empiezan a sonar. El Villareal es ahora mismo decimoséptimo, a sólo tres puntos del descenso, y lo peor es que la moral del equipo va amilanándose jornada tras jornada. Al conjunto amarillo le falta el empuje y las ganas de crear fútbol. Parece que en Castellón hayan olvidado el juego vertical, organizado y directo que venían practicando desde la temporada 2005-2006 –la época dorada del Villareal- con grandes hazañas como alcanzar las semifinales de la Liga de Campeones. Unos años en que Villareal era sinónimo de peligro. Un peligro que se ha ido difuminando y prueba de ello es la situación actual.

Esta campaña el proyecto de Juan Carlos Garrido se quedó obsoleto y el de su heredero, José Francisco Molina, tampoco ha dado frutos. Es por eso que se decide contratar a Miguel Ángel Lotina, que llega a ‘La Plana’ con los argumentos de haber ascendido a Numancia y Osasuna a Primera División y la Copa del Rey que cosechó con el Espanyol en 2006. Con este currículum impoluto, cualquiera se decantaría por el míster vasco, sí. El problema es que hay más de una afición que no acabó del todo satisfecha con él, pues Lotina también descendió a Segunda a Celta, Logroñés, Real Sociedad y al Deportivo de la Coruña esta pasada temporada.

Y la realidad del Depor de hace un año se asimila a la del Villareal. Pasado reciente glorioso, retoques económicos, incorporación de nuevos jugadores que no acaban de adaptarse al proyecto y venta de ‘cracks’. Y es por eso precisamente por lo que deben andarse con cuidado los de Castellón. A estas alturas de la temporada pasada, el Depor, con Lotina en el banquillo, era decimocuarto con 31 puntos, cuatro más de los que ahora tiene el Villareal.

No, no creo que Lotina fuera el único responsable del descenso del equipo, pero su falta de ambición y desdeñar la magia de Juan Carlos Valerón, fueron privilegios que el Depor no se pudo permitir. Y no es por criticar los métodos del vasco, pero el tiempo ha acabado dando la razón al fútbol, a Valerón y al artífice de que todo fluya: José Luis Oltra. Distinto entrenador, distinta mentalidad, distintos resultados, pero con la misma plantilla. ¿Casualidad? Gran apuesta deportiva la de Oltra que está haciendo disfrutar a la afición blanquiazul de nuevo. Un Depor que ahora es líder de Segunda en solitario con 63 puntos.

Pero el fútbol es fútbol y da tantas vueltas que no podemos asegurar absolutamente nada. Lo que está claro es que nunca llueve a gusto de todos. Lotina: alabado por unos, verdugo de otros y ahora, capitán al mando del ‘Submarino’ hasta final de temporada. ¿Saldrán a flote?

jueves, 3 de noviembre de 2011

Y el 'Submarino' se hundió.

No. No me cabe en la cabeza que esté escribiendo sobre el Villarreal.

No, no, no. Me equivoco. Lo que en realidad llevo mal y me cuesta aceptar es el hecho de que lo que voy a escribir gire entorno a la peor cara de un equipo que hasta ayer, como diría aquel, se codeaba con los grandes y se atrevía a tratarlos de tú a tú. Me parece casi imposible que vaya a hablar de la sombra de un 'Submarino' que hasta hace muy poco mantenía el rumbo hacia lo más alto. Durante los últimos años, era raro no ver el nombre del Villarreal entre los cuatro primeros; también no encontrarlo en esas noches de remontadas épicas, de luchas interminables... la magia de la Champions. Pasaba el tiempo, y los castellonenses parecían estar dispuestos a superarse día a día, a seguir escribiendo capítulos inolvidables en su historia.


Pero la felicidad es frágil, y nunca se sabe cuando puede llegar a romperse. Y los de Juan Carlos Garrido se han encontrado con la faceta más amarga de la vida. Esa vida que sucede como si de una noria se tratara: lo mejor siempre está arriba. Pero el Villarreal ha caído hasta el suelo, y sufre. Tanto, que ayer tuvo que hacer frente al duro trago de decir 'adiós' a la Champions al ser incapaz de resistir ese ciclón llamado Manchester City. Nada. Imposible. Se presentaba como una utopía...y lo fue. El Madrigal fue testigo de un Villarreal triste y apagado, que parecía ser consciente ya de que su final no iba a ser precisamente feliz.

Aunque perder ante The Citizens no es más que el reflejo de lo que está siendo el Villarreal esta temporada: un fantasma de lo que fue. No queda nada de ese equipo al que sus rivales temían. ¿Y quién es el culpable? No creo que haya una respuesta clara entorno a ello. Quizás lo que ocurre es que el Villarreal echa demasiado de menos al que hasta ahora había sido su motor. La pieza clave del puzzle. Por sus botas pasaba todo el fútbol del Villarreal.

Santiago Cazorla.

Su marcha al Málaga ha hecho mucho daño a los castellonenses. Mucho. Falta algo, alguien. Él. Y sin Cazorla, las cosas no funcionan. Y es entonces cuando vienen los tropiezos y los malos tiempos; la tormenta. Absurdo intentar evitar no tambalearse.

Tampoco ayuda que Joan Capdevila ya no esté (siempre he creído que en todos los vestuarios tendría que haber un jugador como él), o la circunstancia de que parece que alguien le ha echado un mal de ojo al Villarreal. Sólo le faltaba a Garrido tener que soportar el via crucis de las lesiones. Cani, Zapata, Nilmar...Giuseppe Rossi. Diagnóstico: rotura del ligamento cruzado de la rodilla derecha. Resultado: seis meses lejos de los terrenos de juego. Cuando algo va mal, siempre puede ir a peor. El italiano se convirtió en la estrella indiscutible del Villarreal la temporada pasada, y sus goles permitieron que el equipo se colara de nuevo entre los grandes. Y aunque este curso tampoco había empezado bien para él, era una garantía tenerlo sobre el césped. Pero hasta en este aspecto, la suerte fue esquiva con el Villarreal.

¿Y ahora qué? Ahora...nada. El 'Submarino' se muestra débil y susceptible, no se sabe si tocará fondo o si conseguirá coger aire. Pero las cosas no pintan bien, sobre todo teniendo en cuenta que las dudas empiezan a sobrevolar la cabeza del capitán del buque-Juan Carlos Garrido- y que el casco puede resquebrajarse en cualquier momento. No hay que engañarse. Ya se sabe lo que mal empieza... quizás mejor no acabar la frase.

Quizás dentro de un tiempo, cuando las cosas se hayan calmado, escriba de nuevo sobre el Villarreal, con la esperanza de que mis próximas palabras sobre el equipo castellonense tengan otro matiz. Más alegre. Más optimista. En definitiva, mejor.

lunes, 24 de octubre de 2011

Levante, un invitado sorpresa en una Liga de dos

El fútbol es tan grande que a veces nos convierte en testigos de cosas que a priori podrían parecer prácticamente imposibles. Y si no, tan sólo hace falta echar un vistazo al lugar más alto de la clasificación de la liga española para comprobarlo. Y no, el hecho de que los nombres de Real Madrid o Barça no aparezcan en primera posición no es ningún error; tampoco fruto de la casualidad.

Dicha circunstancia es, única y exclusivamente, mérito de un Levante que se ha erguido como el equipo revelación de la presente temporada. ¿O acaso alguien imaginaba que los granotas serían líderes a estas alturas? Yo, al menos, no.

De hecho, y sucede una y otra vez cuando el curso futbolísticamente hablando da sus primeros pasos, tengo la manía de hacer mis 'quinielas' de lo que sucederá: quién será el campeón, quién podrá colgarse la etiqueta de 'equipo Champions', quién tendrá un hueco en la Europa League... Pero, sin duda, la que más juego da es la del descenso, porque suele ser la lucha más temida, más reñida y, quizás, la más capaz de todas de abrazar el factor sorpresa. Y mis candidatos este año para caer en el pozo de Segunda eran Granada, Zaragoza...y Levante. Mantengo mi apuesta por los andaluces, su fútbol hasta ahora no ofrecen motivos más que suficientes para creer que pueden salvarse. Y el mismo guión lo traslado a los pupilos de Javier Aguirre, que ya llevan algunos años jugando con fuego y que si continúan mostrándose tan débiles y no da signos de reacción pronto pueden acabar pagando los platos rotos al final.

Sin embargo, con el Levante me equivoqué. Lo reconozco. Nunca he sentido una especial simpatía hacia el equipo levantino -no tengo nada en su contra, pero tampoco me atrae-, pero ahora no me queda otra que tragarme mis propias palabras, quitarme el sombrero y aplaudir. Chapeau.

Seis victorias, dos empates y ninguna derrota son los resultados que han llevado a los de Juan Ignacio Martínez a lo alto de la tabla, sin olvidar que se ha convertido en un 'matagigantes' (Madrid o Villarreal, por ejemplo, y entre otros, han sido sus víctimas hasta el momento), a ser líderes indiscutibles de esta Liga que se antojaba -todo parecía indicar que sería así, y, es muy probable que acabe siéndolo- bipolar. Pero el equipo granota es el intruso en una guerra de dos, y ve a azulgranas y madridistas por el retrovisor. Un Levante que con el presupuesto más bajo de la categoría de oro del fútbol español está llevando a cabo una verdadera revolución, y que colecciona elogios desde todos los rincones.

Los veinte puntos que llevan cosechados y que sea el equipo menos goleado de toda la categoría hablan mucho de este Levante que, por sorpresa, y contra todo pronóstico, se ha convertido por ahora, en el árbitro inesperado de esta Liga de dos.